Hunter Knoefel
Volver a casa fue como caminar dentro de un campo minado. Cada habitación, cada mueble, cada olor llevaba un pedazo de ella. Sus cosas esparcidas, el cepillo en el baño, el albornoz colgado en el perchero. En estos días, apenas he mirado a mi hijo. Léa y Wayne asumieron ese papel, cuidándolo con dedicación. Elegimos padrinos perfectos y Wayne, además de todo, ha ayudado a Léa a lidiar con la ausencia de Maitê.
Pero hay algo… algo muy extraño en este accidente. Siempre que intento