60. Protegenos
Dante
A través de la madera fina, escucho la voz de María. Es un hilo de voz, pero carga con una urgencia que me hace tensar los hombros. Está pidiendo algo. Está rogando.
—...necesito saber que mi nieto no estará solo. Prométeme que vas a cuidar de él.
Me quedo helado. Mis dedos se cierran en puños a los costados. ¿Qué está haciendo esa mujer? Está tratando de encadenar a Isabel a un niño que no es suyo, en medio de una situación donde nuestras cabezas tienen precio. Es una locura. Isabel tien