49. Cumplir la amenaza
Dante
caricio el pequeño aparato en mi mano solo unos segundo viendo todo a mi alrededor y entonces una pequeña sonrizsa me cruza los labios.
—Bienvenido a la guerra, hijo de put4.
Dejo caer la mechera sobre la alfombra empapada.
El estallido inicial es un rugido de triunfo. El fuego sube por las paredes con una voracidad animal, devorando la madera, el vidrio y la historia de Ramírez. Salimos de la propiedad mientras el cielo se tiñe de un naranja violento y el calor nos empuja hacia afuera.