16. Tu mundo se reduce a estas cuatro paredes
Isabel
Despierto con la sensación de que el aire pesa más de lo normal. No es el despertar tranquilo de alguien que ha descansado, sino el regreso brusco de un soldado que ha estado soñando con minas terrestres. Me toma unos segundos recordar por qué me duele tanto el pecho, y entonces la imagen de la cabeza del juez vuelve a mí, nítida y sangrienta.
Un escalofrío me recorre la columna. Me incorporo lentamente en la cama, buscando mis muletas, pero algo me detiene. El silencio de la casa ha camb