84. Mía
Isabel
La luz de la mañana se filtra por las cortinas con una insistencia agresiva, recordándome que el mundo sigue girando a pesar de que el mío se detuvo, se rompió y se reconstruyó anoche entre estas sábanas. Me despierto lentamente, sintiendo el cuerpo pesado, con una sensibilidad nueva que me hace ser consciente de cada centímetro de mi piel.
Lo primero que noto es el frío a mi lado.
Extiendo la mano, tanteando el colchón, pero solo encuentro sábanas revueltas y vacías. Un nudo de ansiedad