15. Estoy de cacería
Dante
El búnker huele a sudor frío y a metal. Tengo a mi equipo central frente a mí: Alexei, Mateo y los tres especialistas en perímetro. Pero no es suficiente. Mi mente está trazando líneas de conexión que me queman por dentro.
—Alexei —mi voz es un susurro que corta el aire como una hoja de afeitar—. Quiero los expedientes de cada hombre que hayamos contratado en los últimos seis meses. Me da igual si están en la puerta principal, en la cocina o limpiando la piscina. Quiero saber quiénes son,