148. Su hijo
Isabel
Ha pasado una semana entera desde la noche en que dejé de ser un pajarito asustado en una jaula de oro para convertirme, con todas las de la ley, en la mujer de Dante.
Siete días exactos. Y juro que no ha pasado una sola noche, ni un solo amanecer, en que no hayamos estado juntos.
Me siento como si flotara en una nube densa y cálida de la que no quiero bajar nunca. Mi cuerpo todavía guarda el eco de sus manos ásperas, la memoria de su peso sobre mí y esa urgencia salvaje con la que me b