149. Se lo que quiero.
Isabel
Su hijo.
Las palabras impactan en mi pecho con la fuerza de un golpe físico, provocando un vuelco violento en mi corazón.
No la corrijo. No tengo las fuerzas ni el deseo de decirle que Samuel no lleva mi sangre.
Me agacho lentamente hasta quedar a la altura de Samuel, apoyando mis manos en sus hombros pequeños.
Al mirarlo ahí, tan indefenso y a la vez tan valiente, listo para dar este paso gigante, siento que un nudo ciego se me atraviesa en la garganta.
De repente, una oleada de emoc