Isabel
Muy pocas veces he visto a Cecilia nerviosa. Siempre creí que era parte de su trabajo permanecer impasible, pero ahora parece que quisiera estar en cualquier parte menos enfrente mío.
Como si se debatiera entre su lealtad a Dante y el cariño que sé que me tiene.
Por instinto doy un paso hacia atrás… no me ha dicho nada pero me duele. Ella al darse cuenta de mi acción aprieta la quijada y niega un poco con la cabeza antes de acercarse con pasos lentos en mi dirección.
—Isabel, mi niña...