125. ¿Dónde la dejaste?
Dante
El motor de la camioneta todavía ruge en mis oídos cuando clavo los frenos frente a la entrada principal de la mansión. No espero a que los hombres que vienen conmigo bajen. Apago el motor de un manotazo, abro la puerta y bajo de la camioneta a grandes zancadas, barriendo el frente de la propiedad con una mirada gélida. La noche está pesada, el aire húmedo de Barranquilla se me pega a la piel, pero por dentro solo siento un invierno jodidamente oscuro.
Cruzo el umbral de la entrada princi