Emma sintió un leve escalofrío recorrerle la espalda. Bajó la mirada apenas, fingiendo ajustar la servilleta.
— Sí, señora… —respondió en voz baja.
Pero dentro de su pecho, algo se removió. ¿Era una advertencia general… o dirigida a ella? ¿Sabía Natasha algo?... ¿Sospechaba?... Esas preguntas la invadían muy rápido.
El resto del tiempo en la cafetería pasó en conversaciones superficiales, telas, colores para la habitación del bebé, planes para el futuro cercano. Natasha hablaba con entusiasmo c