Eduardo se mostró más cordial al ver a la recién llegada.
—¿Ya volviste?
—Sí, señor Alarcón.
—¡Tú eres Valeria Salinas! ¡Vale! —exclamó Leo, gratamente sorprendido.
—Vaya, ¿todavía te acuerdas de mí después de tanto tiempo? Qué buena memoria tienes, Leo —dijo Valeria, sonriendo emocionada.
Leo se sintió aliviado. La vida estaba llena de sorpresas. Valeria había sido una estudiante de intercambio que llegó a su clase y a la de Rubén en la preparatoria. Incluso se sentó junto a Rubén, pero solo e