Francisco regresó a su estudio. Revisó el trabajo de los últimos días, dio un par de instrucciones y se preparó para volver al hospital.
—Jefe, ¿acabas de llegar y ya te vas? ¿En qué andas metido últimamente? —le preguntó su asistente, confundida.
—Cuidando a un paciente. Linda, encárgate de todo por ahora, por favor. —Le dedicó una sonrisa amable.
—Eso te costará un aumento, ¿eh? —bromeó Linda, guiñándole un ojo. Él le devolvió una sonrisa juguetona.
Quién sabe a quién estaría cuidando. Un hom