—Pero ¿cómo pudo pasar algo así?
La voz de Sara se quebró mientras entraba en la habitación del hospital, sostenida por Claudia. Al ver la cara pálida y surcada de lágrimas de Bianca sobre la almohada, sintió un dolor que la sofocaba. “Mi niña, ¿por qué tienes que sufrir tanto? ¿Cuándo podré por fin vivir tranquila, sin preocuparme por ti?”.
—Sara… —dijo Efraín, acercándose para tomarle la mano—. Bianca solo está cansada. El doctor dijo que no es nada grave, no se preocupe. Va a estar bien.
—¡E