Francisco sintió que el corazón se le saldría del pecho, desesperado por entender qué había pasado.
—¿Qué? ¿Qué demonios pasó?
—No te acuerdas, ¿verdad? Te cuento. Te desmayaste de repente y Rubén bajó corriendo del altar. Te cargó y salió de ahí contigo en brazos, delante de todos los reporteros. Bianca y yo corrimos detrás de él. Lo vimos subirte a un carro y lo seguimos hasta el hospital. Tenía las manos temblando mientras te sujetaba la tuya, y los ojos completamente rojos. Queríamos entrar