—Rubén, creo que lo mejor es organizar una rueda de prensa. Tal como están las cosas, todo el mundo espera una explicación tuya —dijo Leo con preocupación—. En ese momento, tanto tú como Francisco van a tener que dar la cara. ¿Están listos para eso?
Rubén dirigió la mirada hacia Francisco y asintió con firmeza.
Francisco no dijo nada; simplemente le apretó la mano con más fuerza. En ese instante, sintió que podía perder el mundo entero, pero no estaba dispuesto a perderlo a él.
—De acuerdo, yo