Cuando Valeria se levantó por la mañana y salió de su habitación, Ofelia ya la esperaba, la abrazó cariñosamente y le susurró:
—¡Vale, feliz cumpleaños! A ver, dime que soy la primera en felicitarte.
Valeria rio.
—Gracias, Ofelia. Y sí, fuiste la primerita.
—¿Cómo que la primera? Yo también te felicité. ¡Feliz cumpleaños! —dijo Eduardo, uniéndose a ellas.
—Hoy es un día especial, no solo porque en unos días se casan, sino porque es tu cumpleaños, Vale. Tenemos que celebrar en grande. Voy a empe