—¿Dónde andas, Rubén? —sonó la voz de Leo al otro lado del teléfono.
—Voy manejando, ¿qué pasó?
—¡Se me olvidó decirte algo súper importante! Apenas me acordé. ¡Mañana es el cumpleaños de Vale! —exclamó Leo, y en su voz se notaba la prisa. Se rascó la cabeza, molesto consigo mismo. Debió haberle avisado mucho antes, pero se le fue por completo. A estas horas ya sería muy difícil encontrar un regalo, pero sabía que a Valeria le haría muchísima ilusión recibir algo de Rubén.
—Ah.
—¿Cómo que "ah"?