—¡Rubén! —gritó Leo desde lejos.
Al verlo sentado solo en el patio, fumando, se molestó. Últimamente, Rubén fumaba demasiado.
—Ah, ya llegaron —dijo él con indiferencia, sin levantar la vista.
—Rubén… —murmuró Valeria, armándose de valor.
Fue entonces cuando Rubén alzó la cara. Le echó un vistazo a la chica que tenía enfrente, parecía extrañado, y miró a Leo.
—¿No es nuestra compañera de la prepa?
—Vaya, qué raro que te acuerdes —dijo Leo con una sonrisa.
—¿De verdad te acuerdas de mí? —pregunt