—Rubén, ¿qué estás diciendo?
La voz de Leo denotaba una alarma total.
Rubén se dio la vuelta, con una mirada tan serena que parecía que no acababa de decir algo tan drástico.
—Leo, ayúdame a preparar la boda. Es lo que mi familia quiere, ¿no? Pues eso haré.
La última frase sonó más como si intentara convencerse a sí mismo.
—¡Estás loco! ¿Qué tonterías dices? Sabes perfectamente que no te gusta Valeria. Si te casas con ella, la vas a lastimar. Y Francisco, ¿qué? ¿Ya te vas a rendir con él? —le r