A la mañana siguiente, Brenda obtuvo el alta y ya podía regresar a casa. Sin embargo, ella ni siquiera sabía qué iba a hacer con su vida. Se sentía demasiado confundida y afectada por toda esa situación complicada. Era como si, de pronto, todo se hubiera destruido y caído a pedazos como un castillo de naipes.
Cuando menos lo esperaba, apareció Madelaine. Al verla, Brenda sintió una inmensa alegría. Tener a su mejor amiga en ese momento era como un bálsamo para su corazón herido.
Madelaine llegó