Epílogo
El gran día finalmente había llegado. Brenda se sentía tan nerviosa como si fuera la primera vez que enfrentaba un momento tan importante, sí, sí era su primera vez. De pie frente al espejo, envuelta en un vestido blanco de seda que caía con elegancia hasta el suelo, diseñado a la perfección para ella, no podía evitar sentir que estaba viviendo un auténtico cuento de hadas. Sus delicadas manos sujetaban con firmeza un ramo de flores frescas, vibrantes y cuidadosamente seleccionadas. Su