La mañana llegó, pero Alexandra no se sentía como siempre. Esa pesadilla que había tenido la noche anterior seguía fresca en su mente, como si cada detalle estuviera grabado en su piel. A pesar de haber despertado hace horas, el recuerdo del pasado pesaba sobre su pecho, opacando cualquier intento de normalidad.
Se levantó, se duchó y se vistió con la esperanza de que la rutina diaria la ayudara a distraerse. Pero cada vez que cerraba los ojos, la imagen de Amira colgada del techo volvía a su m