—Elisa, no. ¿Qué haces? —andar con ese vestido largo y hermoso no parecía una tarea fácil cuando se estaba en la playa—. Tu vestido…
Ella rió y volteó su rostro mientras pasaba los hombros del vestido por sus brazos, deslizándolo pronto por todo su cuerpo, dejándola sólo en su ropa interior de color rojo oscuro.
Sintió que su nariz se desangraba al mirarla, pero a ella parecía no importarle.
Ni siquiera alcanzó a tener tiempo para procesarlo todo, porque cuando volvió a ser consciente, Elisa