Igor deseaba descubrir si eran como los veía con su propia boca, o si incluso se sentían aún mejor de lo que los había pensado.
Sin miramientos, entonces bajó su rostro para acercarse al de ella que yacía en su cuello, ella no se movía, así que entendió que tenía licencia para seguir.
Elisa estaba relajada, había leído los movimientos del chico rubio y también su intención, pero no quería rechazarlo, quería que la besara así que permitió que llegara a sus labios.
Ella sintió su corazón aceler