El hombre alto y de apariencia amenazante caminó entre la multitud con una sonrisa burlona en los labios. Los murmullos comenzaron a extenderse como fuego entre los asistentes.
Elisa sintió cómo el ambiente se volvía pesado, y su corazón latió con fuerza mientras sus ojos se dirigían a Andrei, buscando consuelo.
Andrei, al verlo, sintió cómo la tensión recorría su cuerpo. Sus ojos se estrecharon y su mandíbula se tensó.
—Johan Malyshev —susurró, sin apartar la vista del hombre que seguía avanz