Miró a Samuel y este le hizo una señal con su cabeza para indicarle que la había advertido, pero eso no lo dejó tranquilo, porque Elisa era impredecible gracias a su sensibilidad.
—Vaya, se conocen… —sonreía Stefan—. ¿Es ella tu entretención? Es bella y me gusta su estilo. Debe tener carácter.
Andrei volteó su rostro al del más bajo. No, jamás había conocido a una mujer con menos carácter que ella, así que no pudo evitar reír.
—Y es mía —dijo para cerrar la conversación, yendo hasta ella mientr