Elisa lo miraba, parecía tan dispuesto y diferente a lo que siempre veía de él que se atrevió a hablar, no sin temerle a su atrevimiento.
—Quiero saber de mi familia, decirles que estoy bien…
Él arqueó una ceja, suspirando.
Sabía que iba a pedir algo así y le había dicho que lo haría, entonces no podía echar pie atrás porque no era su estilo. Miró hacia su habitación y la condujo hasta allá, abriendo la puerta esperando a que ella pasara.
Elisa lo miró sorprendida, recordando las palabras de