—¿Cómo está ella? —preguntó con una voz áspera que no ocultaba su preocupación.
La doctora, quien aún no estaba al tanto de la situación personal entre ellos, levantó la mirada de su expediente. Sin más, respondió con la misma naturalidad que utilizaría para cualquier otro paciente.
—La salud de su esposa y la del futuro hijo están en buen estado —informó, sin siquiera notar la tensión que sus palabras provocaban.
El mundo de Katherine se desmoronó en un instante. Todo lo que había querido ocul