—¡Mírame, Sofía! —gruñó—. ¿Vas a atreverte a seguir engañándome, sabiendo lo que has hecho?
Sofía intentó responder, pero su mente era un torbellino de pánico. ¿Por qué Anthony no estaba creyendo las pruebas? Ella había planificado todo meticulosamente. Cada detalle, cada palabra de esos documentos había sido falsificada a la perfección. ¿Cómo podía estar fallando?
Antes de que pudiera siquiera articular una palabra, Anthony señaló la entrada de la mansión con un gesto rápido y furioso. En ese