Se sirvió otro trago y, mientras la bebida corría por su garganta, tomó una decisión. No podía seguir tratando a Katherine como una simple pieza de ajedrez. Si quería ganar esta partida, tenía que cambiar su enfoque. Katherine no era alguien a quien pudiera controlar con amenazas y cadenas. Si iba a mantenerla a su lado, debía encontrar una forma de ganarse su lealtad de nuevo, o al menos su cooperación.
Anthony dejó el vaso a un lado y se dirigió a la puerta. No podía permitirse perder más tie