Pero...
Cada vez que albergaba tales pensamientos, su corazón se apretaba con fuerza, causándole un dolor indescriptible.
A veces no podía resistir las ganas de salir y comprobarlo por sí misma. Sin embargo, la gente de fuera se lo impedía, manteniéndola encerrada.
El horrible encarcelamiento de Anthony la hizo detenerse.
La tez de Katherine palideció, y su frágil estado mental la dejó vulnerable.
En ese momento, llamaron a la puerta.
Katherine permaneció impasible, sin prestar atención.
No fue