—¿El Grupo Marsh? —repitió Anthony, incrédulo, aunque sus palabras estaban cargadas de veneno. Esto no era una simple jugada empresarial, lo sabía. Era algo personal. Muy personal.
Alexander, quien notaba la ira acumulándose en el ambiente, dio un paso atrás, tratando de mantener la calma.
—Sí, señor. Al parecer, ellos ofrecieron una mejor propuesta que Dreame Company no pudo rechazar.
Anthony golpeó el escritorio con el puño, haciendo que los objetos sobre él temblaran.
—¡Esto no es una simple