Anthony la miró con una mezcla de sorpresa y deleite, sin darse cuenta de que en cada beso, en cada toque, Katherine estaba descargando todo el desprecio que sentía hacia él. Nunca había sido así de audaz, y eso lo enloquecía. Creía que por fin estaba ganando el control total sobre ella, cuando en realidad, Katherine estaba jugando un juego diferente.
Sin decir una palabra más, Anthony la levantó en sus brazos y la llevó hacia la recámara. El peso de la situación se volvía insoportable para Kat