Mundo ficciónIniciar sesiónEl disparo no solo rompió el aire; rompió el instante, la realidad y la poca estabilidad que le quedaba a Elena.
—¡Nikolai! —su grito no fue humano. Fue un sonido primitivo, desgarrador, nacido del horror más profundo.
Elena intentó abalancarse de nuevo hacia la escalinata, pero Alexander la placó contra el suelo con una fuerza implacable, cubri&eacut







