Mundo ficciónIniciar sesiónEl pulso no se detuvo. Crecía, se expandía y ganaba una cadencia monstruosa, comportándose como una onda de choque invisible que atravesaba estructuras de hormigón, ciudades enteras, servidores remotos… y algo mucho más profundo. Algo que el ojo humano no podía percibir, pero que cada red informática del planeta detectaba como una intrusión de código raíz.







