Mundo ficciónIniciar sesiónElena no bajó el arma de Adrian, aunque en ese momento las manos le temblaban tanto que apenas podía sostener el peso del metal. Su mente, saturada por la adrenalina y el horror del tiroteo exterior, se negaba a procesar la monstruosidad de lo que acababa de escuchar.
—¿Activarlo…? —repitió con lentitud, arrastrando las sílabas como si la palabra perteneciera a un idioma muerto, a u







