Elena no apartó la mirada de la fotografía.
Era extraño lo que sentía. Un nudo en el pecho. Una punzada que no esperaba.
Porque jamás habría imaginado que Alexander Vance pudiera amar a alguien.
El hombre que conocía parecía hecho de acero. De control. De disciplina. De frialdad.
No de amor. Mucho menos de dolor.
—Nunca hablas de tu vida personal —murmuró.
Alexander permaneció junto al ventanal, observando la ciudad como si necesitara distancia para respirar. O para no romperse.
—Porque no es i