10. BESO ROBADO
Avril
Cuándo llegamos al departamento, Dimitri estacionó su coche en la entrada, baje si esperar que él abriera la puerta del copiloto. Se acerca a mí y sin tanto esperar le propine una cachetada por abusivo, sobre paso los límites de mi paciencia. Él alzó las cejas y me miró sin ninguna emoción.
—Por qué no dice nada —Espete molesta
—¿Qué quieres que le diga?—Respondió con su habitual arrogancia.— Ah, ya sé. ¿Por qué la cachetada? — Inquirió con burla.
Lo miré escéptica.
—Por atreverse, a besa