Capítulo 13. El borde del abismo.
El silencio en la mansión de los Miller se sentía como la calma que precede a un terremoto. Chloe entró en la sala principal, tratando de que su respiración no delatara el torbellino de emociones que sacudía su cuerpo.
Aún podía sentir la mirada de Ethan Harrison grabada en su espalda y el peso de su propuesta matrimonial, él le había sugerido que aun no abandonara la mansión por completo.
Se sentó en el sofá de cuero blanco, el mismo donde tantas veces se había sentado a esperar a un marido que nunca llegaba, y cerró los ojos un instante.
No tuvo tiempo ni de suspirar. El sonido de los frenos de un auto chirriando sobre la grava del jardín le indicó que Julian había llegado. Y por el estruendo de la puerta principal al abrirse, sabía que venía cargado de una furia ciega.
Julian entró en la sala con el rostro congestionado. Sus ojos, eran dos rendijas de odio y sospecha. No dijo "hola", ni preguntó cómo estaba. Se dirigió directamente hacia ella como un animal herido.
—¿Dónde has esta