Capítulo 17. Señora Harrison.
El silencio en la mansión de Ethan era distinguido, pero para Chloe resultaba ensordecedor. Sus pies, descalzos sobre la alfombra de seda, no dejaban de moverse.
Caminaba de la chimenea al ventanal, una y otra vez, mientras su mano derecha acariciaba su vientre con un ritmo inconsciente.
—Tranquila, pequeño —susurró para sí misma—. Todo va a estar bien.
Pero su corazón no le hacía caso. Estaba a punto de estallar de ansiedad. Cada vez que escuchaba el motor de un auto a lo lejos, corría hacia la ventana, esperando ver la camioneta de Ethan.
Finalmente, el sonido inconfundible de los neumáticos sobre la grava la hizo reaccionar. Una camioneta negra, imponente y blindada, se detuvo frente a la entrada principal.
Chloe no esperó a que los criados abrieran. Salió corriendo por la puerta principal, sintiendo el aire fresco de la tarde en su rostro.
Ethan bajó del vehículo. Se veía impecable, como si no acabara de tener un enfrentamiento brutal en la oficina de Julian. Al verla correr hacia