Capítulo 21. El filo del deseo.
Chloe acababa de salir de la ducha, sintiendo el vapor aún en su piel. Se puso un pijama de seda color perla. Era una pieza delicada, con encaje en el escote y tirantes que apenas se sostenían.
Bajó las escaleras y se acomodó en uno de los recibidores. La luz era tenue, pintando sombras sobre sus curvas. Aunque su embarazo aún no se notaba, ella se sentía diferente. Más sensible y más mujer.
De pronto, la puerta principal se abrió. Ethan entró con su porte de siempre, pero se detuvo al verla. Sus ojos grises recorrieron la figura de Chloe con una lentitud que calcinaba.
Él sintió que iba a estallar. Tenerla allí, vestida así, era una tortura que él mismo había diseñado al proponerle un matrimonio por venganza.
—Buenas noches, Chloe —dijo Ethan, tratando de que su voz no temblara.
—Qué bueno que llegaste, Ethan. Tengo tanto que contarte.
Chloe se levantó y caminó hacia él. Se paró justo frente a él, con esa mirada que lo tenía embrujado. Ethan emitió un ligero gemido, un sonido que inte