Valeria tomó una respiración furiosa, una de esas que se toman cuando la decisión es más importante que cualquier dolor. Con los ojos aguados y el alma en vilo salió de la habitación donde se encontraba su hijo jugando y en la que dejó a su hermano para trasladarse hacia la de sus padres, porque necesitaba enfrentar de una vez por todas la desdicha que lamentablemente le ha tocado vivir. Esa que no solo le dolía en el alma, sino en el corazón también ya que, el dilema que la corroía era más fue