La contención de Antoine Kirill fue inútil. El hombre acusó al suegro de Volkov de ladrón, confesó haberlo ayudado cuando en realidad él mismo fue el autor intelectual del fraude siendo el jefe de Contadores en VolkovCorp. El hombre se hallaba dormitando la mona en una silla dentro del despacho de Kirill.
—¿Cómo coño sucedió esta m****a, Kirill? —la pregunta salió como fuego de la boca de Leónid al referirse a su jefe de seguridad.
—No lo comprendo señor —este respiró profundo porque, aunque lo