Valeria se movió como pez entro del agua entre los invitados, del brazo de Nino Montreau. Saludó a los afines de su esposo con una sonrisa de pasta dental tal y como lo recomendó su cómplice en esta batalla. Continuó con algunos ases bajo la manga, su inteligencia y dominio por los conocimientos generales guardados por ahora. Necesita que vean al florero actuar como la anfitriona perfecta.
—Te felicito mi diosa, lo haces perfecto —Valeria tembló visiblemente ante el elogio de su amigo.
—Gracias