El ambiente en el laboratorio de la finca era aséptico y silencioso, solo interrumpido por el zumbido constante de los refrigeradores que guardaban las muestras hasta ahora de Jorge Montenegro. Amber se encontraba inclinada sobre la pantalla, con la luz azulada reflejada en sus ojos muy abiertos. Cuando escuchó los pasos de Lyon, cerró un momento los párpados, le había tomado mucho cariño a Valeria y ahora, además de tener que darle malas noticias acerca de su padre, también debía dárselas de L