—¿Lyon, te encuentras bien? —el hombre gira hacia Valeria y sonríe de forma natural, hasta dulce. Ella se acerca a él —. Te he llamado tres veces y parece que no me escuchabas —dijo ella con preocupación.
—Lo siento, cariño es que tengo algunas cosas en la mente —la toma entre sus brazos, besa sus labios sintiendo alivio.
—¿Estás seguro de eso? —asintió sin dejar de sonreír. Acaricio la arruga que se le hacia entre las cejas para aliviarle la tensión.
—Por supuesto ¿qué podría pasarme? —en ese