Valeria se levantó de la mesa casi sin haber probado bocado aprovechando el descuido de George al responder una llamada de Barney. Aun experimentaba la sensación de ser interrogada, tenia el recuerdo de la mirada inquisidora de él que la juzgaba, aunque lo disfrazada de chiste. Necesitaba aire fresco para aplacar el calor que aun reflejaban sus mejillas. La idea de que sus emociones fueran tan evidentes como para que él sugiriera un “affaire” la hacía sentirse expuesta y, extrañamente, viva. Ca