En el instante en que Valeria tragó la última gota de mi elixir, su transformación comenzó.
Un jadeo colectivo se alzó entre la multitud mientras su forma humana se retorcía.
Los huesos crujieron y se reacomodaron con chasquidos audibles que hicieron estremecer a varios de los presentes.
Su piel se estremeció mientras un espeso pelaje gris brotaba de sus poros, y en cuestión de segundos, su forma lupina emergió—pero no era su forma habitual, simple y olvidable.
Esta vez, su transformación fue im