—Claro que no, vayamos a la cocina—le dijo Elba con una sonrisa.
Sofía sentía emociones contradictorias mientras bajaba por la escalera con el matrimonio.
—He hecho otro café y otro té —dijo Vicente—, puesto que no debo beber ni una copa antes de dejar a Sofía en su casa.
Ernesto retiró la silla para que Sofía se sentara.
—Ha sido una fiesta estupenda, ¿Verdad? —dijo Ernesto.
Estoy de acuerdo, por completo, tanto como evento social como de relaciones públicas. Enana, la decoración te quedó